El tercer viaje a Chapelco
2020

El tercer viaje a Chapelco propone una exploración al interior de unas fotografías y las imágenes que quedaron confinadas en ellas; imágenes de un lugar físico donde se fraguó un núcleo familiar y sus primeras ilusiones fueron tomando forma. Un viaje a un pasado y a un imaginario familiar, pero también a través del propio medio fotográfico, sus materialidades y la experiencia sensible que la observación implica.

El punto de partida de este proyecto se halla en unas diapositivas realizadas por mis padres durante dos viajes a la Patagonia argentina. El primero durante el viaje de su luna de miel, en 1969. El segundo, diez años más tarde, cuando yo tenía cinco años, junto con mis padres y hermanos. El «tercer viaje» al que alude el título sucede desde el presente, a través de estas fotografías.

Aquello que transforma en material fértil estas fotografías es la forma de transitarlas, las posibilidades que se abren al contemplarlas no tanto como resultado de un momento específico, sino como punto de partida. En El tercer viaje a Chapelco contemplo las fotografías como quien utiliza un telescopio del revés. Es de este modo como descubro que es posible alcanzar la mirada de quienes tomaron las fotografías. En este recorrido inverso, al otro lado de las fotografías, se definen ciertas extensiones insospechadas, los lugares que fueron habitados en el pasado, desde donde se vislumbran aquellos paisajes en el que quedaron inscritos los anhelos de una unidad familiar poco antes de que se truncaran.

Tras dos décadas lejos de mi país, las fotografías del archivo familiar han cobrado un rol singular en mi práctica artística, se han convertido en sí mismas en una suerte de instrumento óptico. Observar qué puede ser visto «a través» de fotografías y fotogramas me permite desentrañar dimensiones latentes del pasado familiar; aquello que ha quedado sumergido justo por debajo de las evidencias.

El trabajo con estas fotografías y las imágenes que continúan desplegando tantos años más tarde es una forma de transitar las memorias familiares; sus funcionamientos erráticos, sus intervalos y sus distancias. Si en un nivel más íntimo, este proyecto plantea la posibilidad de acercarse a esos espacios de deseo y frustración generados por el núcleo familiar, El tercer viaje a Chapelco también es una invitación a mirar las imágenes desde otro ángulo: una apertura a nuevos espacios dentro de la fotografía en donde se revelan otros modos de relacionarnos con ellas. Es desde esta perspectiva que toda fotografía, más que superficie cerrada de un hecho acontecido, funciona como elemento de mediación y puede revelarse al espectador como puerta de entrada y salida a infinitas imágenes.

Nota: Este trabajo se compone de tres partes: una pieza video; un tríptico y una instalación de una serie de imágenes impresas en material transparente.

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El tercer viaje a Chapelco
2020

El tercer viaje a Chapelco (The Third Trip to Chapelco) aspires to explore the interior of certain photographs and the images that were confined in them, images of a physical place where a family nucleus was forged and its first hopes gradually took shape. This is a journey into the past and a family imaginary, but also a journey through the photographic medium itself, its materiality and the sensitive experience implied by observation.

The starting point of the project is a series of slides taken by my parents during two trips to the Argentinean Patagonia, the first during their honeymoon in 1969 and the second, ten years later, when I was five years old and travelled with them and my siblings. The third trip to which the title refers unfolds in the present, through these photographs.

What makes these photographs fertile material is the way in which we move through them, the possibilities that open up when we see them not so much as the result of a specific moment, but as a starting point. In El tercer viaje a Chapelco I observe the photographs as if through a telescope turned upside down and discover that it’s possible to actually reach the gaze of those who took them. In this reverse journey, certain unsuspected extensions are defined on the other side of the photographs; the places that were once inhabited and from where we can now glimpse the landscapes in which the yearnings for a family unit were captured shortly before being thwarted.

After two decades away from the country of my birth, the photographs from the family archive have taken on a singular role in my artistic practice; they have become in themselves a sort of optical instrument. Observing what can be seen 'through' photographs and stills allows me to unravel latent dimensions of my family's past, that which remained buried beneath the traces.

Working with these photographs and with the images that they continue to reveal so many years later is a way of travelling through family memories, their erratic functioning, their intervals and their distances. While on a more intimate level this project suggests the possibility of approaching those spaces of desire and frustration generated by the family nucleus, El tercer viaje a Chapelco is also an invitation to contemplate the images from another angle: an opening to new spaces within photography where other ways of relating to them are exposed. It’s from this point of view that each photograph, more than a closed surface of a past event acts as an element of mediation and can be unveiled to the viewer as a doorway to an infinite number of images.

Note: This work is made up of three parts: a video piece; a triptych and an installation of a series of images printed on transparent material.